QUIÉN HAY DETRÁS

Durante años tuve miedo de contar mi historia.

Ahora me daría más miedo no hacerlo. No quiero que la admires. Quiero que un día descubras que ya no necesitas seguir repitiendo la tuya.

Creadora de The Lady Pill — proyecto sobre dependencia emocional y relaciones tóxicas en mujeres
The Lady Pill

Durante años pensé que era una mujer demasiado sensible. Demasiado intensa. Demasiado exigente.

Creía que tenía mala suerte con las personas. Y una capacidad extraordinaria para elegir mal.

Nunca se me ocurrió pensar otra cosa. Que quizá no estaba eligiendo mal. Que llevaba años aceptando demasiado.

Así que hice lo que hacemos muchas mujeres. Me esforcé más. Comprendí más. Perdoné más. Callé más. Y cuanto más daba, más convencida estaba de que todavía no era suficiente.

Hasta que un psicólogo me dijo una frase que me enfadó profundamente:

«No estás recibiendo amor. Lo estás intentando comprar.»

No la entendí. Tardé meses en aceptarla. Y años en comprender que había construido mi vida intentando demostrar constantemente que merecía ser querida.

Ese día no nació un libro. Ni una marca. Nació una responsabilidad.

Porque si a mí me había costado tanto ponerle nombre, ¿cuántas mujeres seguirían creyendo que el problema eran ellas?

Por eso existe The Lady Pill. No para contar mi historia. Para que otras mujeres no tengan que vivir la suya sin entenderla.

Desde dónde te acompaño

No te acompaño desde lo que estudié. Te acompaño desde lo que viví.

Aquí no hay teoría aprendida en un aula. Hay años dentro de la olla, una salida que nadie me regaló, y un mapa dibujado desde dentro — con los nombres de cada trampa que yo pisé para que tú no tengas que pisarlas todas.

Por eso, cuando me cuentes tu historia, no voy a analizarte. Voy a reconocerte. Y esa diferencia lo cambia todo: no tendrás que demostrarme nada. Llevas demasiado tiempo demostrando.

— The Lady Pill

Lo que no soy.

No soy una coach.

No voy a decirte que todo depende de tu actitud. Hay cosas que duelen. Y reconocerlo no te convierte en víctima. Te convierte en consciente.

No soy una influencer.

No quiero que admires mi vida. Quiero que recuperes la tuya.

No vendo frases bonitas.

Las frases bonitas se comparten. Las verdades incómodas cambian decisiones.

No prometo milagros.

Prometo señalar aquello que llevas demasiado tiempo justificando. Porque una vez lo ves, ya no puedes dejar de verlo.

Ojalá alguien me hubiera parado antes.

Antes de pedir perdón por todo. Antes de justificar lo injustificable. Antes de creer que querer mucho solucionaba cualquier cosa.

No puedo cambiar mi historia. Pero quizá tú todavía estás a tiempo de cambiar la tuya.

Bienvenida.

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